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La editorial Saco de Huesos, en colaboración con la asociación de escritores NOCTE, ha lanzado con gran éxito su primer librojuego para adultos, “En la feria tenebrosa”. Y digo exitoso porque ya va por su tercera edición, cosa bastante inusual para un libro de estas características. Un servidor contribuye con una de las atracciones de la feria, la Casa de los Espejos, y os desea que paséis mucho miedito con él. No olvidéis comprar el ticket y atiborraros la mochila de palomitas, pero os lo advierto… aquí la atracción del túnel del terror o la de la noria pueden ser letales de verdad…

 

La editorial Saco de Huesos, en colaboración con

de lordofthemetaverso

THE LONG AND SHORT OF IT

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En el disco de extras del blue ray de “Las Dos Torres” viene un añadido sorprendente (por lo inesperado). Se trata de dos archivos, uno con el cortometraje “The long and short of it”, de Sean Astin, y su respectivo y graciosísimo making of.

El otro día estaba revisando los contenidos adicionales de esa peli (sí, lo reconozco, yo soy uno de esos bichos raros que se ven el CD de extras y documentales entero que viene con la película) cuando me topé con este material. Y como no pudo ser menos me partí de la risa visionándolo. “The long and short of it” (una frase hecha que si se traduce por su equivalente en castellano, “el quid de la cuestión”, pierde toda relación con la trama del cortometraje) es un corto de apenas cinco minutos rodado por el actor Sean Astin hace ahora exactamente 10 años, en una pausa del rodaje del Señor de los Anillos. Por lo que el propio Astin cuenta en el divertido making of (que a mí me gustó más que el corto en sí, aunque éste último está muy bien), cuando llegaron a Nueva Zelanda Peter Jackson les hizo un tour por los edificios de producción. Uno de ellos era el almacén, y allí Astin pudo ver las 24 cámaras de cine digitales de alta definición que serían usadas para filmar la macro epopeya de los anillos. Y le preguntó a Jackson: “Oye, ¿vais a estar usando constantemente todas esas cámaras?”. El director le contestó que no, que si algún día quería usar alguna de ellas para rodar alguna otra cosa podía hacerlo, siempre que fuese en fin de semana y que la cámara estuviese de vuelta puntualmente para el rodaje del lunes. Y Astin se lo tomó al pie de la letra.

Imaginaos la situación: Estamos en Nueva Zelanda, en la capital Wellington, un lluvioso día de 2003. De repente un equipo muy pequeño de rodaje toma una de las esquinas de una calle y despliega los enseres típicos de una mini-producción: cámara, travelling, un grupito de gente entusiasta provista de walkies y bocadillos… Los transeúntes que pasaron caminando o en coche junto a esa esquina, aquel día, seguramente estarían pensando “bah, otro grupillo de estudiantes haciendo un corto”. ¡Qué cara habrían puesto si hubieran reconocido las caras de esos estudiantes!

Porque ahí es nada tener a Peter Jackson como actor secundario en tu corto, haciendo de bonachón conductor de autobús. O al director de fotografía galardonado con un Oscar Andrew Lesnie haciendo el papel principal, el de “pintor de brocha gorda”. O a Elijah Wood fichado de primer asistente del director y dirigiendo el tráfico. O a Mark Ordesky, uno de los productores ejecutivos de la trilogía, haciendo de productor del corto e intentando convencer a todo el equipo de que se dejaran de tonterías y se fueran a dormir, que al día siguiente tenían que continuar con el rodaje de la película principal. También podemos ver paseando por allí a Sala, un maorí especialista cuyo amable rostro se esconde tras algunas de las más espantosas criaturas del Señor de los Anillos (“yo empecé como coordinador del tráfico… ¡pero ahora soy un grip!”, grita con orgullo), o al actor Andy-Gollum-Serkis, que fue escalando peldaños en la mini-producción hasta llegar a lo más alto, el puesto de productor, para luego arrepentirse y suplicar que le volvieran a meter a dirigir el tráfico.

Estos making of son los que te alegran el corazón cuando los ves. Los que te hacen sentir sana envidia de todos los que estuvieron implicados en aquella epopeya histórica que fue la trilogía del anillo, un trabajo descomunal que dejó espacio, sin embargo, para pequeños divertimentos puntuales como el corto del señor Astin, a lo largo de sus catorce meses de rodaje. Puedes ver lo compenetrada que estaba toda aquella gente, lo bien que se lo pasaban juntos, y (al menos a mí) me hace sentir añoranza por haber estado allí y compartido todas aquellas experiencias. Sean Astin tiene la inmensa suerte de ser uno de los pocos directores en este mundo que ha tenido un equipo semejante de personas a sus órdenes, aunque haya sido de broma. Y de los pocos también que le han concedido una toma más de repetición a Peter Jackson porque el actor no estaba seguro de haber hecho bien su papel de abrir la puerta del autobús. “Si llego a saber lo difícil que era esto me habría levantado más temprano para ensayar, o habría contratado a un doble especialista en puertas”, dice el director, antes de añadir: “El director es un poco duro, lo he hecho lo mejor que he podido y aún así me ha hecho llorar varias veces. Pero creo que al final lo he hecho bien y espero que me contrate para la siguiente película”.

En fin, la magia del cine.

de lordofthemetaverso

HE OÍDO A LOS MARES…

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He oído a los mares decir que… mi primera novela de este año, HE OÍDO A LOS MARES GRITAR MI NOMBRE (novela contemporánea de terror sobre el mito de la sirena), será la primera en ser publicada, y además dentro de poco. Ya os iré teniendo al tanto. Por el momento, si escucháis cánticos extraños que os invitan a ir hasta la orilla del mar a bañaros, mejor que los ignoréis. Por vuestro propio bien.

de lordofthemetaverso

¿POR DÓNDE EMPIEZO SI QUIERO ESCRIBIR UNA EPOPEYA MEDIEVAL? LA PROSA

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Aquellos de vosotros que no estéis familiarizados con el mundo del cine seguramente no habréis oído hablar del etalonaje. Se trata de una técnica que ya se hacía antiguamente, en los tiempos del cine analógico, pero que ahora, con las tecnologías digitales, ha cobrado una enorme importancia. El etalonaje es una “igualación de color y brillo” en todos los planos de una película. Se coge todo el metraje rodado y se igualan los colores para que no haya saltos bruscos de un plano al siguiente, y también para darle un tono especial a la imagen, que vaya bien con la historia que se está contando. Peter Jackson decía, en los extras de ESDLA, que esta técnica les había resultado muy útil para darle esa pátina de cuento de hadas al film, ese aspecto visual que te transporta a un mundo mágico. Y no hablemos ya de otras pelis como “300”, porque eso ya es puro arte digital.

He empezado esta entrada hablando del etalonaje porque no sólo se usa en el cine, sino también en literatura, aunque no de la misma forma. Si un cineasta como Peter Jackson puede variar el color de la imagen para ayudar al espectador a transportarse hasta el mundo mágico de Tolkien, los escritores podemos hacer lo mismo, aunque no usando tonos de color o brillo. Nosotros etalonamos la prosa.

Yo siempre he pensado, desde los inicios de mi carrera, que un buen escritor no es el que escoge un estilo de escritura y lo usa hasta la saciedad, como si fuera su marca de fábrica. Un buen escritor es que el modifica su estilo para adaptarlo a la historia que está contando. En mis anteriores libros, he intentado hacer un etalonado de mi prosa según si la novela en cuestión iba dirigida a un público adulto, uno juvenil, uno infantil, etc. Está claro que uno no puede usar el mismo tipo de palabras ni de construcciones gramaticales cuando está escribiendo un libro para niños pequeños que cuando hace terror o CF hard. Hay matices.

En “La Orfíada” he intentado acomodar la prosa al estilo romántico del siglo XIX, mezclándolo con las formas modernas de expresión. Aquí tenéis un fragmento para que veáis a qué me refiero:

“El ejército llegó al día siguiente, haciendo sonar trompetas y portando las banderas de los pueblos vencidos. La multitud se congregó en la bastida para arroparlo en la entrada triunfal.

Allá venían los caballeros en sus negros corceles, juventud que había ejercitado los brazos en herbosas palestras para educarlos en el arte de la lanza. Criando lozanas bestias fue como aprendieron a cabalgar, cuando vestía sus mejillas el primer bozo de la juventud, y escuchando sangrientos relatos sobre los Kanes, a odiar al enemigo. Las sacerdotisas de la Diosa, ataviadas con sus mejores galas, contrapunteaban el clamor popular ora pulsando el arpa con los dedos, ora con el ebúrneo plectro.”

No toda la novela es así, algunas partes (las de acción) son mucho más rápidas y usan una prosa más llana. Pero en los momentos de pausa, en los que la “cámara” se recrea en los paisajes o los elementos de atrezzo, como vestiduras o armas, la prosa se vuelve un poco más poética. Creo que esto ayudará mucho al lector a sentirse transportado a esa era mítica que retrata el libro, a sus paisajes, a sus ciudades y sus gentes. Y sobre todo a las inmensas batallas que se describen. Pero ya hablaré sobre ellas en otro post.

Para mí, el atrezzo es una parte fundamental de una novela. Estamos haciendo novela fantástica, es cierto, pero poco nos diferencia de la novela histórica cuando se trata de crear ambientes. Si en mi novela “Hija de lobos” me esforcé al máximo para que el lector no sólo viese el páramo de la isla hébrida de Rhum, sino también oliese la humedad que emanaba de la tierra y sintiese el gélido frío de la niebla, en “La Orfíada” quiero que sobrevuele a vista de pájaro por encima de los campos de Andurov, sobre los pináculos de la gran ciudad de los zares, Sikandar, y que sienta la vastedad de los bosques nórdicos del Urianhai o de la Hélade. Que sienta cómo le hiere en los ojos la luz del sol reflejada en los paramentos de guerra de los caballeros.

Aquí tenéis otro fragmento:

“Rompieron la marcha los caballeros, lustrosas las armaduras y enhiestas las lanzas, alzados los mechones de sus yelmos como si quisieran barrer las nubes. Los caballos picotaban el suelo con los cascos en su desfile, mientras sus bocas tascaban el espumoso freno. Los jinetes marchaban en grupos iguales, apoyados en el arzón de la silla y cantando loores a su señor. Nadie, al contemplar esa muchedumbre, la habría tomado por un ejército cubierto de bronce, sino por una nube de roncas aves precipitándose desde la alta mar hacia los rompientes.

Siguiendo a los caballeros apareció hasta una docena de los famosos trompeteros de tierras llanas, célebres en las crónicas de los reyes por sus pulmones. El desfile lo cerraba la soldadesca de a pie, una nube de peones cubiertos de adargas que se extendía por todo el ámbito de la plaza. Separados de éstos llegaban los timbaleros, a prudente distancia para no desmerecer la gloria de la milicia, montados en recuas de mulas con gualdrapas y penachos.”

de lordofthemetaverso

EYLDERIA 2013

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Ya está en marcha Eylderia 2013, las jornadas de rol medieval en vivo de Tenerife. Tendrán lugar en agosto y en el bello marco natural de las laderas del Teide. Yo participaré este año como PNJ, haciendo de archimago. Mi frase favorita: “No te me pongas chulo que te lanzo una bola de fuego”, juas, juas…

 

de lordofthemetaverso