¿POR DÓNDE EMPIEZO SI QUIERO ESCRIBIR UNA EPOPEYA MEDIEVAL? LA PROSA

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Aquellos de vosotros que no estéis familiarizados con el mundo del cine seguramente no habréis oído hablar del etalonaje. Se trata de una técnica que ya se hacía antiguamente, en los tiempos del cine analógico, pero que ahora, con las tecnologías digitales, ha cobrado una enorme importancia. El etalonaje es una “igualación de color y brillo” en todos los planos de una película. Se coge todo el metraje rodado y se igualan los colores para que no haya saltos bruscos de un plano al siguiente, y también para darle un tono especial a la imagen, que vaya bien con la historia que se está contando. Peter Jackson decía, en los extras de ESDLA, que esta técnica les había resultado muy útil para darle esa pátina de cuento de hadas al film, ese aspecto visual que te transporta a un mundo mágico. Y no hablemos ya de otras pelis como “300”, porque eso ya es puro arte digital.

He empezado esta entrada hablando del etalonaje porque no sólo se usa en el cine, sino también en literatura, aunque no de la misma forma. Si un cineasta como Peter Jackson puede variar el color de la imagen para ayudar al espectador a transportarse hasta el mundo mágico de Tolkien, los escritores podemos hacer lo mismo, aunque no usando tonos de color o brillo. Nosotros etalonamos la prosa.

Yo siempre he pensado, desde los inicios de mi carrera, que un buen escritor no es el que escoge un estilo de escritura y lo usa hasta la saciedad, como si fuera su marca de fábrica. Un buen escritor es que el modifica su estilo para adaptarlo a la historia que está contando. En mis anteriores libros, he intentado hacer un etalonado de mi prosa según si la novela en cuestión iba dirigida a un público adulto, uno juvenil, uno infantil, etc. Está claro que uno no puede usar el mismo tipo de palabras ni de construcciones gramaticales cuando está escribiendo un libro para niños pequeños que cuando hace terror o CF hard. Hay matices.

En “La Orfíada” he intentado acomodar la prosa al estilo romántico del siglo XIX, mezclándolo con las formas modernas de expresión. Aquí tenéis un fragmento para que veáis a qué me refiero:

“El ejército llegó al día siguiente, haciendo sonar trompetas y portando las banderas de los pueblos vencidos. La multitud se congregó en la bastida para arroparlo en la entrada triunfal.

Allá venían los caballeros en sus negros corceles, juventud que había ejercitado los brazos en herbosas palestras para educarlos en el arte de la lanza. Criando lozanas bestias fue como aprendieron a cabalgar, cuando vestía sus mejillas el primer bozo de la juventud, y escuchando sangrientos relatos sobre los Kanes, a odiar al enemigo. Las sacerdotisas de la Diosa, ataviadas con sus mejores galas, contrapunteaban el clamor popular ora pulsando el arpa con los dedos, ora con el ebúrneo plectro.”

No toda la novela es así, algunas partes (las de acción) son mucho más rápidas y usan una prosa más llana. Pero en los momentos de pausa, en los que la “cámara” se recrea en los paisajes o los elementos de atrezzo, como vestiduras o armas, la prosa se vuelve un poco más poética. Creo que esto ayudará mucho al lector a sentirse transportado a esa era mítica que retrata el libro, a sus paisajes, a sus ciudades y sus gentes. Y sobre todo a las inmensas batallas que se describen. Pero ya hablaré sobre ellas en otro post.

Para mí, el atrezzo es una parte fundamental de una novela. Estamos haciendo novela fantástica, es cierto, pero poco nos diferencia de la novela histórica cuando se trata de crear ambientes. Si en mi novela “Hija de lobos” me esforcé al máximo para que el lector no sólo viese el páramo de la isla hébrida de Rhum, sino también oliese la humedad que emanaba de la tierra y sintiese el gélido frío de la niebla, en “La Orfíada” quiero que sobrevuele a vista de pájaro por encima de los campos de Andurov, sobre los pináculos de la gran ciudad de los zares, Sikandar, y que sienta la vastedad de los bosques nórdicos del Urianhai o de la Hélade. Que sienta cómo le hiere en los ojos la luz del sol reflejada en los paramentos de guerra de los caballeros.

Aquí tenéis otro fragmento:

“Rompieron la marcha los caballeros, lustrosas las armaduras y enhiestas las lanzas, alzados los mechones de sus yelmos como si quisieran barrer las nubes. Los caballos picotaban el suelo con los cascos en su desfile, mientras sus bocas tascaban el espumoso freno. Los jinetes marchaban en grupos iguales, apoyados en el arzón de la silla y cantando loores a su señor. Nadie, al contemplar esa muchedumbre, la habría tomado por un ejército cubierto de bronce, sino por una nube de roncas aves precipitándose desde la alta mar hacia los rompientes.

Siguiendo a los caballeros apareció hasta una docena de los famosos trompeteros de tierras llanas, célebres en las crónicas de los reyes por sus pulmones. El desfile lo cerraba la soldadesca de a pie, una nube de peones cubiertos de adargas que se extendía por todo el ámbito de la plaza. Separados de éstos llegaban los timbaleros, a prudente distancia para no desmerecer la gloria de la milicia, montados en recuas de mulas con gualdrapas y penachos.”

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de lordofthemetaverso

2 comentarios el “¿POR DÓNDE EMPIEZO SI QUIERO ESCRIBIR UNA EPOPEYA MEDIEVAL? LA PROSA

  1. Los fragmentos de “La Orfíada” están muy bien. ¡Me has obligado a acudir a la RAE en algunos puntos, cabrito! Al menos he ampliado mi vocabulario. 🙂

    Yo también soy de la opinión de que un buen escritor adapta la prosa a la anécdota. Por esa razón reniego de muchas supuestas grandes figuras de la literatura. Por ejemplo, Saramago me parece un autor limitado (aunque me encantó “Ensayo sobre la ceguera”), con ese estilo del que no se desprende ni para escribir epistolar, mientras que a Cortázar lo tengo en el altar de los maestro cuentistas precisamente por su vasto talento camaleónico en las formas. Por citar solo dos ejemplos entre un millar.

    Un abrazo.

  2. Hola Ramón. Pues sí, la verdad es que la prosa debería adaptarse igual que la imagen a la historia que estás contando. Hombre, no toda la Orfíada va a ser tan complicada como estos párrafos, ya digo que en las partes de acción se volverá más rápida y bestsellera… pero en general he querido darle un tono romántico y clásico que recuerde a los poemas homéricos, en los que me inspiré para escribirla.

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