SOYLENT GREEN

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Hay ocasiones, aunque son bastante raras, en las que una película supera en mucho la novela de la que parte. Este es el caso de “Soylent green”, en España “Cuando el destino nos alcance”, una película de 1973 dirigida por Richard Fleischer basada en la novela “¡Hagan sitio, hagan sitio!” de Harry Harrison. Acabo de terminar de leer la novela y me ha sucedido algo curioso: primero leí el libro, luego revisité la película. Y esta última, aunque por lo visto recibió críticas irregulares cuando se estrenó, me parece mucho más redonda que la novela. A ver, no estoy diciendo que el libro de Harrison sea malo, todo lo contrario. Es un buen libro, bien articulado y que hace hincapié, además, en un tema que la película, por ser de la época que era, tuvo que soslayar mucho: la importancia de las políticas en control de natalidad en los países desarrollados. Toda la novela gira en torno a ese concepto. Y está muy bien argumentada.

Ahora bien, la película tiene unos logros que son los que más recordamos de esta historia con el paso del tiempo. Baste decir que el hallazgo principal del guión, el de qué termina siendo el soylent green al final, no está en la novela, sino que es una idea inventada para el film. El libro termina antes de llegar a eso. Entre esto y que la novela es más dispersa a nivel argumental (el asesinato del magnate es una simple casualidad en el libro, mientras que en la película está estrechamente relacionado con el complot que da nombre a la aventura), resulta que el trabajo de Fleischer y sus guionistas, si bien es deudor del de Harrison, deviene en algo mucho más redondo y satisfactorio. Además, da gusto ver cómo los cineastas resolvieron la escena del homicidio: realmente enternecedora… y sé que este es un adjetivo muy raro para semejante acción.

Así pues, si os apetece ver (y leer) una excelente distopía, hacedme caso: devorad cual soylent green primero el libro, y luego disfrutad de la película. Creedme, os encantará la experiencia. Se os comerán vivos.

de lordofthemetaverso