I.R.I.s

Vivimos en un mundo con un gran acceso a la información, al menos en países como España. El poder tener un aparatito que ponga en tu mano en cualquier momento el conocimiento universal, o al menos una forma rápida de llegar a él, es uno de los grandes inventos de la humanidad, quizá incluso mejor que el bocata de chorizo. Eso ha generado un nuevo término, el del “hombre expandido” (y mujer, no se me ofendan las chicas) que viene a significar el hombre con acceso total a una dimensión extra de conocimientos que lo expande y mejora. Ahora bien, de toda la gente que habita nuestra sociedad, la realidad es que sólo unos pocos son “hombres expandidos”, y la mayoría son “I.R.I.” ¿Que qué es un IRI? Lo explico a continuación:
Cada vez hay más gente, tanto joven como mayor, que no se molesta en memorizar conocimientos porque se supone que están ahí, a su alrededor, flotando en la nube. Como la gente ha aprendido que puede acceder a ellos en cualquier momento, no se molesta en memorizar una base mínima de datos, sino que lo que hace es refinar unas estructuras y mecanismos de búsqueda para llegar a esa información con un mínimo esfuerzo. No son enciclopedias, sino buscadores. Ese fenómeno se ve cada día más sobre todo en la gente joven, la cual, frente a cualquier pregunta, acuden al móvil para que Google se las resuelva. ¿Es bueno esto? ¿Ese ese buscador humano un ser humano más eficiente que el que almacena conocimientos por sí mismo, sin depender de una fuente exterior? Mi tesis es que no. La cosa es que si tú no memorizas nada, entonces no dispones de un punto de partida desde el cual tender los rayos centrífugos de búsqueda de la información. En otras palabras: que aunque la información esté ahí y te rodee, si tú no sabes que esa información existe, no generarás ni el interés ni siquiera el conocimiento de que debes buscarla. Un ejemplo: la mayoría de la gente desconoce cuántos planetas con anillos tiene nuestro sistema solar. O qué pueblo europeo fue el primero en llegar a América. Si no tienen de antemano unos conocimientos previos que les induzcan a pensar que no sólo Saturno tiene anillos, o que Colón no fue el primero, ni siquiera se molestarán en ir a buscar esa info. El hombre expandido es el que ya es culto de por sí, y usa la nube de datos de Internet para expandir esa cultura. El que no sabe nada y confía en que los datos están ahí, y sólo tiene que apretar un botón para llegar a ellos, está cayendo en una trampa mortal, pues aunque tenga buenas herramientas de búsqueda no sabrá ponerle un punto de partida ni un objetivo a esa búsqueda. Es un IRI, o “Inculto Rodeado de Información”, cual Eloi pastando en un campo de hierba. ¿Ah, que no sabes lo que es un Eloi? ¿A que jamás se te habría ocurrido buscarlo?

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de lordofthemetaverso

Un comentario el “I.R.I.s

  1. Me acuerdo de los “Eloi”. Me daba miedo esa película… y los anillos que daban vueltas.
    Tienes toda la razón en el concepto IRI.

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