SALAMANDRAS

Ray Bradbury pintó un universo muy optimista en su novela “Fahrenheit 451”
Para quien no la conozca, decir que es una historia en la que, en un futuro distópico heredero de “1984”, una autoridad tiránica persigue los libros en plan policía del pensamiento y ordena quemarlos. De hecho, el protagonista es un Salamandra, un bombero armado con un lanzallamas cuya única función en la vida es quemar libros.
¿Que por qué digo que ese futuro es muy optimista? Pues mirad a vuestro alrededor y lo entenderéis. Me explico:
Bradbury se lo pone fácil al lector creando un mundo en el que la gente quería leer pero no podía, porque la Autoridad Suprema no la dejaba. No hay nada mejor que tener un mando por encima de ti diciéndote que no puedes hacer algo para que tú quieras hacerlo con más fuerza. Así, en un mundo como el de la novela, surgen enseguida disidentes, gente que esconde libros como si fueran alijos de droga y trafica con ellos (¡qué idea tan romántica!). Gente que, en resumen, se opone al poder y a la policía del pensamiento haciendo lo que más les jode: librepensar.
Pero mirad por un segundo al mundo real, ese que hay más allá de vuestro móvil. La gente ya NO QUIERE leer. Y no porque les obligue una autoridad despótica a ello, sino por propia elección. Por doquier se ve a gente que se enorgullece de que ya se ha quitado la presión de leer libros de encima, y como esta sociedad le arropa, lo proclama con orgullo a los cuatro vientos. En el metro o en el autobús vemos cada vez menos libros en las manos de la gente, y más pulgares haciendo ese movimiento rítmico de subir y subir interminables páginas de facebook. La gente no saca libros a la calle, no se sienta en bancos del parque, no los lee apoyada en las columnas de las estaciones de bus. El poco tiempo que dedican a la lectura se los consume, todo, las redes sociales.
La profecía de Bradbury se ha hecho realidad, solo que con un matiz terrorífico que ni siquiera el maestro llegó a predecir: la gente no lee no porque la obliguen a ello, sino porque no quiere. Porque ha sido instruida para ocupar su tiempo en otras cosas que les exija menos esfuerzo mental. En el mundo distópico de Fahrenheit 451 el tirano OBLIGABA a punta de pistola a no leer a un pueblo que sí quería hacerlo. En nuestro mundo real, la distopía ha florecido justo por lo contrario.

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de lordofthemetaverso