Puigrödinger

Llevo varias semanas esperando que alguien lo dijera en voz alta, pero veo que esto cada vez se reduce más a una lucha de patio de vecinas. Importa más la reducción a lo simple y al señalamiento personal (“¡fue culpa tuya! ¡No, tuya!”) que el análisis de los verdaderos motivos que subyacen detrás del triunfo o el fracaso de determinadas propuestas políticas. Y no dejo de preguntarme por qué todos, en política y en prensa y a nivel de calle, son tan ingenuos. Este va a ser mi primer (y último) post sobre el tema de la independencia de Puigrödinger. Todos los que me conocéis o me seguís sabéis que nunca hasta ahora me he pronunciado al respecto porque a) yo soy escritor y no político, y creo que cada cual se tiene que dedicar al campo que le toca dejando opinar a los expertos, y b) porque el monotema me tenía hasta los cojones. Pero ya que nadie lo dice y el circo mediático sólo se centra en los pequeños detalles, en quién le echa las culpas a quien ahora, lo diré yo: el culpable de que el modelo independentista de una comunidad autónoma cualquiera fracase no es el Estado, ni el partido que toque estar en el gobierno, ni la cobardía o la valentía de los líderes de uno u otro bando. La independencia de Cataluña ha fracasado porque el SISTEMA macroeconómico europeo lo ha dictaminado así. Ha sido el Capital el que ha decidido, y el que ha impuesto sus condiciones, ni más ni menos. El PP y sus métodos policiales no es sino una marioneta más de ese sistema, igual que lo es la Corona y que lo son los partidos xenófobos catalanes. Los que realmente mandan en Europa son los bancos, y los lobbies que tienen el dinero. Son ellos los que deciden cómo y hacia dónde fluye el dinero, qué regímenes son apoyados y cuáles descartados. Las empresas que se han ido de Cataluña ya no volverán jamás, ni en uno ni en diez ni en veinte años, porque su volumen de inversores extranjeros no permitirán que el capital se ponga en juego por culpa de un cambio de moneda o por unos aranceles que encarecerían monstruosamente cualquier tipo de intercambio comercial con Europa. Y no solo eso: no es sólo que las empresas que huyeron jamás volverán (¿para qué, para que dentro de diez años les vuelvan a montar esta misma historia otra CUP o como se llame en ese entonces?). Es que ninguna otra empresa grande querrá instalarse en Cataluña nunca más, por temor a la espantada. Lo único que se ha conseguido con todo este circo es arruinar a esta preciosa comunidad autónoma, y hacer que el nombre de Cataluña se haya convertido en anatema para los mercados, ahora y durante los próximos 100 años. ¿Periodo de recesión, dijo alguien? Ojalá fuese sólo eso.
En el mundo actual es IMPOSIBLE un modelo de independencia republicana como el que propuso Cataluña. A lo mejor fue posible hace cien años, o doscientos, cuando el mundo no era una gigantesca red macroeconómica donde las fluctuaciones en Bolsa de un pequeñito lugar del mundo afectaban a otro lugar gigantesco que estaba a medio mundo de distancia. Y esto lo sabían perfectamente los líderes del movimiento independentista, desde hace mucho tiempo. ¿Por qué siguieron con la pantomima hasta el final, entonces? Quizá porque esperaban, en su ingenuidad realmente lo esperaban, que las empresas del euro les apoyasen en su cambio de modelo (me parto la caja sólo de pensar en la cara que pusieron los inversores de estas empresas al ver temblar en Bolsa sus activos). O que alguien como Qatar o algún remoto país petrolero les apoyase en la creación de una nueva moneda o de un paraíso fiscal. Pero eso no eran más que sueños. El Capital decidió, y fue él quien se cargó el sueño catalán… y esto último es una falacia, porque ni la mitad de los habitantes de esa comunidad autónoma comparten ese “sueño”. Hacer extensiva la xenofobia de unos pocos a toda la población de ese rinconcito de España es seguirles el juego, y no voy a caer en eso. Puigrödinger se echó atrás en el último segundo no porque quisiera el diálogo (dejando con el culo al aire a toda la gente que atentó contra la Ley española creyendo que, hicieran lo que hicieran, la separación estatutaria los iba a proteger bajo el paraguas de la nueva ley extranjera, es decir, catalana; ahora toda esa gente va a ir a la cárcel, como es lógico, pues no se puede quemar delante de una cámara la orden de un juez y pensar que no te va a pasar nada). No, Puigrödinger se echó atrás porque los expertos en economía vieron que un nuevo modelo de moneda y estabilidad empresarial era imposible si Europa no les apoyaba. Y Europa no les apoyó. ¡Pero es que no les va a apoyar nunca, ni a ellos ni a los catalanes franceses, ni a los catalanes alemanes, ni a los catalanes rusos! Europa es un todo unido, les guste a ellos o no, y no puede permitirse movimientos independentistas que la desgajen en trocitos, porque si lo permiten con uno cien más se les unirán. Todos los países tienen su pequeña región separatista, no lo olvidemos. Y esto es como los juegos en un patio de colegio: si le dejas hacerlo a uno, tienes que dejarles hacerlo a todos. Y eso JAMÁS ocurrirá.
En fin. Como decían en la película JFK, “lo que verdaderamente importa es el porqué. El cómo y el quién sólo son montajes para el público”. Ahora todo el mundo está encochinado mirando a ver a quién le echan la culpa: la CUP quiere denunciar al PP, el PP quiere denunciar a la CUP, los independentistas a nivel de calle quieren denunciar a Puigdemont por haberles traicionado, Puigdemont sólo piensa en cómo salir airoso del asunto sin acabar en la cárcel… En fin, es un circo mediático, alimentado por la propia prensa que está disfrutando de lo lindo con todo esto, porque es la polémica lo que les da trabajo. Y en medio de tanta acusación cruzada… nadie piensa en que daba igual que fuese el PP el que estuviera en el poder en aquel momento, o el PSOE o los pitufillos verdes. Da igual quiénes sean los actores en la representación. Lo que importa es que el SISTEMA es el que no dejará jamás en la vida que el modelo independentista funcione. Quién esté sentado en ese momento en el sillón de mando es indiferente, porque son los BANCOS los que mandan, joder, no los partidos políticos. Eso es lo que los idealistas del pueblo llano, los que se lo creen todo y salen a chillar con sus banderitas, no entienden. Y eso es lo más triste, porque demuestra que todos somos esclavos de ese sistema económico, para bien o para mal.

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de lordofthemetaverso

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